Anfibios: guía, cuidados y legalidad
Los anfibios, como ranas, sapos, salamandras, tritones y ajolotes, tienen la piel permeable y muy sensible al agua y al ambiente, por eso su terrario o acuario debe estar maduro y estable antes de que lleguen. En Faunami encontrarás especies criadas en cautividad, desde ranas dardo hasta ajolotes, con la documentación indicada en cada anuncio.
Cuidados básicos
Usa siempre agua sin cloro ni metales, mantén la humedad y la temperatura propias de la especie y manipula lo mínimo, con las manos húmedas y limpias. Muchas especies son sensibles al calor. La dieta suele ser de insectos pequeños espolvoreados con suplementos, y en las acuáticas, de alimento específico.
Legalidad en España
Las ranas dardo (Dendrobatidae), la rana de ojos rojos (Agalychnis callidryas) y el ajolote (Ambystoma mexicanum) están en el anexo B del Reglamento (CE) 338/97: el vendedor debe acreditar su origen legal. La rana toro (Lithobates catesbeianus) y la rana de uñas africana (Xenopus laevis) están en el catálogo de especies invasoras y no se pueden tener ni vender. Los anfibios autóctonos están protegidos. El hongo quitridio es una amenaza grave: nunca liberes un anfibio ni viertas agua de su terrario a la naturaleza.
Esta información es orientativa y la normativa cambia: comprueba siempre la vigente en tu comunidad autónoma.
Precios orientativos
Una rana dardo criada en cautividad suele costar entre 30 y 150 euros; una rana de ojos rojos, entre 40 y 120 euros; un ajolote, entre 20 y 80 euros; los tritones y salamandras, entre 15 y 100 euros según la especie.
Preguntas frecuentes sobre Anfibios
¿Son venenosas las ranas dardo de cautividad?
Las criadas en cautividad no producen las toxinas de las salvajes, porque las obtienen de su dieta en la naturaleza. Aun así, manipúlalas lo mínimo.
¿Qué anfibio es mejor para empezar?
El ajolote y algunas ranas como la de ojos rojos o ciertas ranas dardo son buenas opciones con un montaje estable y bien informado.
¿Puedo soltar un anfibio en un estanque?
Nunca. Puede transmitir enfermedades como el quitridio a los anfibios autóctonos y, si la especie es invasora, es un delito.

